Introducción

tetraActualmente se está difundiendo, tanto en el Oriente como en el Occidente del mundo, muchas Doctrinas Filosóficas fundamentadas en el "Dogma de la Evolución".

La Evolución y la Involución son dos fuerzas mecánicas que se procesan simultáneamente en toda la Naturaleza. Nosotros no negamos la realidad de estas dos fuerzas, las explicamos.

Nadie puede negar los procesos creativos y destructivos, Evolutivos e Involutivos, generativos y degenerativos. Lo que sucede es que a la fuerza mecánica de la Evolución se le atribuyen cosas que no tiene. Ni la Evolución ni la Involución pueden Liberar a nadie.

Muchos piensan que podríamos llegar a la Felicidad a través de la mecánica de la Evolución. Es un concepto falso, porque la mecánica es la mecánica. La Ley de la Evolución y también de la Involución constituye el eje mecánico de esta maquinaria que se llama Naturaleza.

Los basamentos científicos de la Evolución son:

  • Las teorías nebulares del origen del universo, con todas sus innumerables alteraciones, modificaciones, adiciones, restricciones, etc., que realmente nada cambian en la original concepción errónea del progreso mecánico de construcción.
  • La caprichosa teoría de Darwin sobre el "origen de las especies" con todas sus correcciones y cambios posteriores. En realidad, la aparición de nuevas especies como resultado de la Evolución, no pasa de ser más que una simple hipótesis porque jamás se ha podido verificar; nadie ha visto aparecer una nueva especie.

No sería posible aceptar en modo alguno una mecánica sin mecánico, como cree la Antropología materialista. Nosotros debemos comprender que detrás de cada mecánica tiene que haber principios inteligentes.

El pensamiento moderno, al crear la Teoría de la Evolución, se olvidó de los procesos destructivos de la naturaleza. La razón estriba en el campo de visión intelectual demasiado limitado en estos tiempos. Debido a esto se elaboran teorías de relumbrón muy bonitas, pero con un número insuficiente de hechos. Ninguno de los procesos es ciertamente conocido en forma íntegra, y observando solamente parte del proceso, los hombres dicen que éste consiste en un cambio de tipo Evolutivo.

La mente humana en estos tiempos modernos está ya tan degenerada que hasta se ha hecho incapaz de comprender el proceso inverso, involutivo en gran escala. La mente de los eruditos está embotellada en el "Dogma de la Evolución", sólo sabe pensar en función de su propio embotellamiento, y a los demás fenómenos de destrucción, decadencia y degeneración le aplica los calificativos de evolución, desarrollo y progreso.

Urge enfatizar la idea trascendente de que la Ley de las Antítesis es coexistencial con cualquier proceso crudamente natural.

La exclusión de cualquiera de esas dos leyes de Evolución e Involución, originaría la estática, el quietismo, la parálisis radical de los mecanismos naturales. Negar pues cualquiera de esas dos ordenanzas, significaría, de hecho, caer en un barbarismo.

Existe Evolución en todo organismo que se gesta, nace y se desarrolla; existe Involución en toda criatura caduca y que muere. Existe Evolución en cualquier unidad cósmica que surge del Caos; existe Involución en todo planeta en estado de consumación, llamado a convertirse en luna, en cadáver. Hay Evolución en toda civilización ascendente, hay Involución en cualquier cultura de tipo descendente.

Muchos organismos son el resultado de la Involución, y muchos son de la Evolución. Las razas indígenas y antropófagos no están en la Evolución, están realmente en Involución, son productos degenerados de poderosas civilizaciones que les precedieron en el curso de la historia. Todas esas tribus dicen descender de Dioses, Semi-Dioses, Titanes, etc. Todas esas razas conservan tradiciones que narran las glorias de sus pasados Gloriosos.

Las llamadas razas primitivas europeas de la Edad de Piedra, tales como la de Cromagnon, que vivían en las cavernas de la tierra, fueron muy hermosas. Pero el impulso cíclico descendente involutivo pesaba terriblemente sobre esas razas de origen atlante. Finalmente, el hombre Paleolítico dejó su puesto a su sucesor, desapareciendo casi por completo de escena.

La Ciencia gnóstica enseña que el Animal Racional, tal como lo conocemos, no es un ser perfecto, no es todavía HOMBRE en el sentido completo de la palabra. La Naturaleza lo desarrolla hasta cierto punto y luego lo abandona dejándolo en completa libertad para proseguir su desarrollo o perder todas sus posibilidades y degenerarse.

Dentro del Animal Intelectual existen tremendas posibilidades que pueden desarrollarse o perderse. No es una ley el que éstas se desarrollen. La mecánica evolutiva no puede desarrollarlas. El desarrollo de tales posibilidades latentes sólo es posible en condiciones bien definidas.

gnosticismoQuien quiera convertirse en HOMBRE, debe entrar por el camino de la Revolución de la Conciencia. El Animal Intelectual es el GRANO, la SEMILLA; de esa semilla puede nacer el ARBOL DE LA VIDA, el HOMBRE verdadero. Si el grano no muere, la semilla no germina. Es necesario, es urgente que muera el Ego, el Yo, el Mí Mismo, para que nazca el HOMBRE.

Es necesario meternos por la senda de la Revolución de la Conciencia. Este sendero se aparta de las Leyes de Evolución e involución. Es necesario conocer el enigma del HOMBRE con el propósito de formarnos una idea clara sobre sí mismos.

Ante todo, conviene que tratemos de conocer el origen del hombre, de dónde vino y cuál fue pues el motivo fundamental de su existencia.

Lo que puebla la faz de la Tierra, obviamente es la raza Aria. ¿Piensan acaso ustedes que esta humanidad que puebla los cinco continentes, tuvo su origen en los simios ?. En el Brasil se encontró un esqueleto humano pues de varios metros, de seis a siete metros de estatura. En distintas partes se han encontrado esqueletos de gigantes, de seres humanos que parecen simplemente gorilas, orangutanes o algo por el estilo. De todo eso se ha deducido equivocadamente que la raza humana posiblemente venga de los simios, de los changos.

No pienso que toda esta población de los seis mil quinientos millones que puebla el mundo actualmente, haya venido de estos cinco continentes, no lo pienso. Porque resulta que el mundo ha cambiado de fisonomía varias veces.

Existen mapas diferentes que se han encontrado en otros rincones del mundo donde la fisonomía de la Tierra aparece distinta. En otro tiempo lo que hoy son polos, era ecuador, y viceversa. Había un continente densamente poblado que estaba ubicado en el Océano Atlántico. Así es que la fisonomía del mundo era distinta. Entonces no creo en modo alguno que el origen de la raza humana esté en los actuales continentes.

Los simios o especies de hombres simios encontrados en las grutas de Cromagnon y Grimaldi, y otras cavernas, pertenecen más bien a descendientes o a degeneraciones de la raza de los atlantes.

Algún día llegará en que se podrá demostrar esto correctamente. Hay sistemas, hay métodos por medio de los cuales uno puede evidenciar el hecho de que tras la civilización nuestra, que es tan relumbrona, existió otra civilización más poderosa.

Bueno, quiero referirme en forma enfática a los Anales Akashicos de la Naturaleza, a la memoria de la Naturaleza. Y es que la Naturaleza tiene memoria. Nosotros los Gnósticos tenemos procedimientos mediante los cuales podemos estudiar los registros Akashicos de la Naturaleza.

Los sabios que han podido estudiar los Registros Akashicos de la Naturaleza saben que la Atlántida fue una realidad. A medida que uno avanza en estos estudios se da cuenta de que la raza actual no tuvo su origen, como suponen muchos, en los mismos continentes que habitamos. La raza actual viene de otra raza, viene de la Atlántida; no viene de los simios, de los orangutanes, de los changos como supone neciamente Darwin.

Pero los atlantes, con toda su poderosa civilización, a su vez descienden de la Lemuria. Los lémures habitaron un continente que se extendió en el Océano Pacífico. Fue una raza de gigantes cíclopes, normalmente podían tener estaturas de cuatro a seis metros.

En la Lemuria se levantaron enormes ciudades rodeadas de murallas de piedra y lava de volcanes. Al principio, en la época pre-lemúrica, podemos decirles a ustedes que existió una raza hermafrodita. Entonces cada individuo tenía los órganos sexuales masculino y femenino totalmente desarrollados, se reproducían mediante el sistema de gemación. Cualquier ser humano en la Lemuria podía vivir de doce a quince siglos, es decir, algo más de mil años.

Sin embargo, el origen de la raza lémur tampoco estuvo en el Pacífico, como se cree. Los antepasados de la Lemuria estuvieron en el continente Hiperbóreo, que como especie de herradura cierra alrededor del Polo Norte y Sur.

En el continente Hiperbóreo existió una raza poderosa de andróginos, podían alargar sus cuerpos a voluntad hasta tomar enormes estaturas o disminuir hasta tomar el estado de punto matemático. Se reproducían como se reproducen los corales, es decir, por brotación. Poseían la visión espiritual totalmente desarrollada, es decir, tenían la glándula pineal sobresaliente que les permitía ver el ultra de todas las cosas, ver las dimensiones superiores de la Naturaleza y del Cosmos.

Ellos sabían que sus antepasados habían quedado atrás en el tiempo. Los antepasados de los Hiperbóreos fueron los Hombres Protoplasmáticos, los hombres glaciares, que vinieron a ser la primera raza que vivió en el casquete polar del norte.

No pensemos en el hombre protoplasmático de Hegel, pensemos en la raza Protoplasmática que existió en esa Isla que fue la primera en existir y que será la última en dejar de existir. Quiero referirme a la Tierra de Cristal, como dijeran nuestros antepasados de Anáhuac, a la lejana Tule, al continente ese que está cubierto ahora por el hielo del polo Norte.

La raza humana se reproducía por el sistema ese que conocemos todavía en nuestro organismo, en nuestra sangre: el de la división celular. ¿Por qué existe?: porque los hombres Polares se reproducían con ese proceso.

Los símbolos esotéricos se usaban en aquella época en forma diferente, para indicarnos que la vida iba hacia la materialización, hacía lo físico. Todo esto está escrito en los Registros Akashicos de la Naturaleza. Ustedes podrán verificar por sí mismos lo que actualmente estoy diciendo.

¿De dónde salió la raza Polar? . ¿Cuál fue su origen ?. Ellos sabían muy bien que se habían desenvuelto en la Cuarta Coordenada, que allí habían actuado y conocido los misterios del Universo. No dudaron jamás que se habían desarrollado desde el germen original primitivo. De manera que la Raza Humana existía antes de que existiera el Universo, existía entre el Caos.

El Universo se estremeció con el Verbo. Cuando el Verbo Creador del primer instante puso en movimiento todos los átomos, esos gérmenes surgieron de entre el Caos. Hicieron su primera manifestación en la séptima dimensión, se cristalizaron y desenvolvieron un poco más en la sexta, luego en la quinta, posteriormente en la cuarta. Y llegó el día en que aparecieron tales gérmenes ya con ciertos desarrollos en nuestro planeta Tierra, posados sobre la Tierra Protoplasmática como simples protoplasmas vivientes.

Un día los organismos humanos regresarán al estado germinal primitivo; así volverán al Caos, ya que del Caos salieron y al Caos volverán. Un día nuestra Tierra fue un protoplasma, más tarde nuestra Tierra será un cadáver, una nueva luna. Después de la séptima raza. Entonces la Vida se desenvolverá en las esferas superiores y volverá al Caos, porque del Caos salió y al Caos habrá de volver.

Los fenómenos de la Naturaleza distan mucho de ser como los científicos los ven. La Vida, con todos sus procesos y fenómenos, se desenvuelve de momento en momento, de instante en instante, y cuando la mente científica la detiene para analizarla, de hecho la mata.

Desgraciadamente, la mente del científico, alucinada por sus propias teorías, cree firmemente en el realismo de sus inferencias. El intelecto alucinado quiere en forma dictatorial hacer que los fenómenos resulten exactos y absolutamente iguales a todos esos conceptos que se llevan en él.

El fenómeno de la alucinación intelectual es fascinante. Ninguno de esos científicos admitiría la realidad de su propia alucinación.

Como ejemplo vívido de todo lo que estamos afirmando, citaremos el cuerpo humano. En nombre de la verdad podemos afirmar en forma enfática que este cuerpo físico es absolutamente desconocido para los científicos modernos.

Empero, la verdad es lo que es, y la realidad de los MUTANTES es un franco desafío a toda la teoría ultramoderna. Tenemos bases muy sólidas para hacer tan tremenda afirmación. Viven actualmente sobre la faz de la tierra los auténticos MUTANTES, hombre inmortales con cuerpos que datan de miles de millones de años atrás.

El autor de la Obra conoce a los MUTANTES, pero no espera que nadie le crea. Cada órgano del cuerpo humano está controlado por leyes y fuerzas que ni remotamente conocen los alucinados de la jerga cientifista. El cuerpo de cualquier MUTANTE desafía violentamente a los viejos textos de Anatomía Oficial.

La mente alucinada presume de consciente. La Conciencia Despierta no es la mente, ni la memoria, ni nada semejante. Sólo la Conciencia liberada puede experimentar por sí misma y en forma directa la realidad de la Vida libre en su movimiento.

En tanto exista dentro de nosotros mismos cualquier elemento subjetivo, la Conciencia continuará embotellada entre tal elemento.

La Antropología Gnóstica es una antropología psico-analítica. Incuestionablemente, nosotros, por medio del psico-análisis podemos extraer de cada pieza, nicho, pirámide, tumba, etc., los principios psicológicos contenidos en tales piezas.

La Odisea

Idea alegórica del ascenso del Fuego Sagrado o Devi Kundali Shakty, que parte de la Iglesia de Efeso a la de Laodicea en el Iniciado.

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